Escolios

 

El burgués entrega el poder para salvar el dinero; después entrega el dinero para salvar el pellejo; y finalmente lo ahorcan.
 
Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.
Todo es trivial si el universo no está comprometido en una aventura metafísica.
 
Dios es la substancia de lo que amamos.
 

Los pecados que escandalizan al público son menos graves que los que tolera.

De la putrefacción de la civilización moderna sólo se duda en país sub-desarrollado.

En la sociedad medieval la sociedad es el estado; en la sociedad burguesa estado y sociedad se enfrentan; en la sociedad comunista el estado es la sociedad.

 
Para excusar sus atentados contra el mundo, el hombre resolvió que la materia es inerte.

Sólo vive su vida el que la observa, la piensa,y la dice; a los demás su vida los vive.
 

Los tres enemigos del hombre son : el demonio, el estado y la técnica.

La fisiología por un lado, la sociología por otro, firmaron la partición de la psicología. La vida personal ha sido abolida, como la dieta polonesa.

Dios es la región a donde llega finalmente el que camina hacia delante. El que no camina en órbita.

El espíritu busca en la pintura un enriquecimiento sensual.

La más ominosa de las perversiones modernas es la vergüenza de parecer ingenuos si no coqueteamos con el mal.

Como la destreza electoral del demócrata nos parece prueba de inteligencia, las sandeces de sus declaraciones públicas nos parecen deliberadas. Hasta que descubrimos, asombrados, que cree en ellas.

Los hombres cambian menos de ideas que las ideas de disfraz. En el decurso de los siglos las mismas voces dialogan.

Es fácil creer que participamos de ciertas virtudes cuando compartimos los defectos que implican.

La madurez del espíritu comienza cuando dejamos de sentirnos encargados del mundo.

Nada suele ser más difícil que no fingir comprender.

La libertad no es el fin, sino medio. Quien la toma por fin no sabe qué hacer cuando la obtiene.

Satisfacer el orgullo del hombre es quizá más fácil de los que nuestro orgullo imagina.

Hay mil verdades, el error es uno.

Nuestra última esperanza está en la injusticia de Dios.

Para Dios no hay sino individuos.

El psicólogo habita los suburbios del alma, como el sociólogo la periferia del sociedad.

Todo fin diferente de Dios nos deshonra.

Solo la libertad limita las abusivas intervenciones de la ignorancia. La política es la ciencia de las estructuras sociales adecuadas a la convivencia de seres ignorantes.

Los parlamentos democráticos no son recintos donde se discute, sino donde el absolutismo popular registra sus edictos.

La originalidad de una obra depende a veces de lo que su autor no sabe hacer. Hay una impotencia creativa.

La inteligencia no aspira a liberarse, sino a someterse. La verdad es el resplandor de la necesidad.

Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.

La idea inteligente produce placer sensual.

La sabiduría consiste en resignarse a lo único posible sin proclamarlo lo único necesario.

Ser joven es temer que nos crean estúpidos; madurar es temer serlo.

Cuando cobra total seriedad, la meditación metafísica culmina en relato autobiográfico.

El discípulo no es dueño ni de una solución ni de un problema, sino de un vocabulario. Su función se limita a formular banalidades en el léxico de su maestro.

Ningún ser merece nuestro interés más de un instante, o menos de una vida.

Que el ser amado sea la tierra de nuestras raíces destrozadas.

El amor ama la inefabilidad del individuo.

El progresista cree que todo se torna pronto obsoleto, salvo sus ideas.

Una vocación genuina lleva al escritor a escribir solo para sí mismo: primero por orgullo, después por humildad.

La literatura que divierte al que la hace aburre al que la lee.

El primer paso de la sabiduría está en admitir, con buen humor, que nuestras ideas no tienen por qué interesar a nadie.

El político tal vez no sea capaz de pensar cualquier estupidez, pero siempre es capaz de decirla.

Madurar no consiste en renunciar a nuestros anhelos, sino en admitir que el mundo no está obligado a colmarlos.

La dialéctica es la simulación de un diálogo dentro de un soliloquio.

Quien tenga curiosidad de medir su estupidez, que cuente el número de cosas que le parecen obvias.

El tema del escritor auténtico son sus problemas; el del espurio, los de sus lectores.

El suicidio más acostumbrado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.

La novela añade a la historia su tercera dimensión.

En un siglo donde los medios de publicidad divulgan infinitas tonterías, el hombre culto no se define por lo que sabe sino por lo que ignora.

El historiador norteamericano no puede escribir historia sin lamentar que la providencia no lo consultara previamente.
 
 
No es el origen de las religiones, o su causa, lo que requiere explicación, sino la causa y el origen de su oscurecimiento y de su olvido.
 
En el silencio de la noche el espíritu olvida el cuerpo minado que lo apresa, consciente de su imperecedera juventud se juzga hermano de toda terrestre primavera.
 

Nicolás Gómez Dávila

 

PD : este autor fue hallado casualmente en un periódico el treinta de abril del dieciocho en el Pueblo de las Chimeneas.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No HTML tags allowed.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.